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Quedamos los dos

2. ¿Y los demás?

Si es tu primera vez aquí, comienza por el Capítulo 1.
Esta es la primera versión no corregida del Capitulo 2 que iré actualizando semanalmente, espero que te guste.

Al llegar a su casa Paqui revisó sus redes sociales, al parecer no había nada nuevo y eso era muy extraño. Nadie, ni sus amigos, ni las páginas que seguía habían publicado desde la mañana. Qué extraño —pensó— debe ser un problema del internet.

Sin darle más importancia al asunto, fue a su estudio y comenzó a trabajar. El día siguió con normalidad, hasta cerca de las 5 de la tarde, momento en que Paqui contestaba los correos de sus clientes y preparaba sus actividades para el día siguiente. Borró los correos publicitarios que todos los días recibía, no encontró más mensajes, tampoco en las aplicaciones de mensajería. Parecía un sábado o un día feriado.

Mientras trabaja no había prestado atención, pero a demás de repentinos ladridos, no había escuchado ningún ruido durante todo el día. Escribió a uno de sus amigos que con frecuencia lo visitaba, su ultima hora de conexión había sido a las 11 de la noche del día anterior, no recibió respuesta.

A pesar de que aún no era hora de que se oculte el sol, la tarde estaba oscura, repentinas lluvias habían caído durante el día y poco a poco iban desapareciendo las espesas nubes. Los rayos de sol manchaban las nubes de un naranja melancólico. Paqui llamó a sus padres por teléfono, intentó más de 12 veces, en todas ellas lo mandaban directamente al buzón de voz.

¿Qué está pasando? —se repetía en voz alta mientras caminaba en círculos por su habitación— ¿A quién llamo? ¿A quién busco? ¿Que hago? ¡Mierda! ¿!Dónde están todos¡?— decía llevándose su mano a la boca y mordiendo la uña de su dedo pulgar— Cálmate, mejor aprovecha que aún no es de noche y da una vuelta a ver si encuentras a alguien.

Mientras Paqui caminaba por su barrio vació comenzaba a escuchar el canto de pájaros, hace un tiempo ya los había escuchado, pero sin el ruido habitual era más notable. Otro sonido que también se comenzaba a amplificar eran los aullidos de los perros. No eran los ladridos comunes, eran una especie de llanto.

Si no hay nadie más, seguramente esos animales tampoco han comido—pensó—Pero ¿Qué puedo hacer?—se repetía en su mente y a momentos también pronunciaba monosílabos sin tanto sentido mientas seguía caminado e intentaba despejar sus dudas hablando consigo mismo—Entro a las casas para darles de comer, pero de donde consigo comida suficiente, si se asustan y me atacan, si no soy el único que ha quedado y cuando vean que estoy entrando a las casas de otras personas hacen lo mismo y comienzan a saquear. Lo siento nenes—dijo cuando escucho un aullido—esperen un poco más, de hecho no estoy ni seguro de donde están, hay tanto eco—continuaba sollozando y la sensación de vació en su estómago se hacía más profunda.

Faltaban unos poco minutos para que el sol se oculte del todo, ese momento Paqui se dio cuenta que no todas las luminarias de la calle se encendieron y que debía apresurar el regreso a su casa y esperar que sea una de las que aún contaba con electricidad. A momentos quería correr, pero eso aceleraba su corazón y le hacía sentir más angustia, a pesar de eso a pocas cuadras de su casa llenó sus pulmones y corrió. El frío, la desesperación y todo lo que sentía no le permitió avanzar más de dos calles y con sus manos en las rodillas descansó.

Mientras recobraba las fuerzas, Paqui escuchó algo, giró su cabeza para ver, tomó aire y dijo—Así que eras tú—ese momento se le dibujó una sonrisa que no le duró mucho—Amiguito, ¿qué te hicieron?—Paqui había visto a quien había estado aullando, un perro blanco—El que te dejó acá afuera amarrado no tiene perdón, ven acá déjame sacarte es…—ese momento el perro se enroscó con mucho miedo—Tranquilo blanquito, no te asustes, te voy a quitar esta cadena y te llevaré a casa a comer.—Al momento de ser liberado, el nuevo compañero de Paqui comenzó a dar vueltas, saltar y lamió toda su cara—Ja, ja, ja, tranquilo Mr. White, no me comas, sí, sí, estoy hecho de carne y huesos pero en casa tengo comida que es más nutritiva.

Mr. White estaba muy feliz de ser liberado y junto con Paqui estaban a pocos pasos de llegar a casa cuando a lo lejos escucharon aullidos, Mr. White se detuvo al instante, alzó sus orejas y escuchaba con atención.—¿Qué pasa amigo? Ven, vamos, en casa tenemos comida—Mr. White seguía en el mismo lugar mientras Paqui se acercaba a la puerta de su casa esperando que lo siguiera. Mr. White daba vueltas en el mismo lugar y movía muy rápido sus patas mientras se escuchaban cortos ladridos.—¿Tienes que irte con ellos?—le preguntó Paqui a Mr. White, él moviendo su cola, se acercó y lamió su cara.—Está bien, gracias por acompañarme, mi casa está aquí, puedes venir cuando quieras.—Mr. White después de dar un ultimo lamido acercó su cabeza a la mano de Paqui, él lo acarició, fue su forma de despedirse de su nuevo amigo.

Mr. White aulló una vez más, pero en esta ocasión tenía un tono alegre, a los pocos segundos, a lo lejos se escuchó de nuevo aullidos. Mr. White cruzó, la calle, se detuvo un momento y regresó a ver a Paqui que seguía en la puerta de su casa. Paqui movió su mano para despedirse, Mr. White ladraba emocionado mientras retomaba su camino y corriendo desaparecía en la oscuridad de la intersección de la calle de enfrente.

Siguiente Capítulo: -Pronto-
Cada fin de semana edito y corrijo este libro e intento publicar otro capítulo, te agradezco tus sugerencias, recomendaciones y comentarios. ¿Crees que Paqui volverá a ver a Mr. White?

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